Conocer la historia de nuestros Libertadores es interesante. Caminar por el lugar que vio como Bolivar y Manuelita Saenz se tomaban de la mano, es revivir instantes olvidados o desconocidos. Y más si se hace desde la visión del amor... Sentimiento advenedizo para muchos incredulos. El amor nunca muere, fue la consigna que el cuentero Paulo Hernández dejó en los oídos de los extranjeros que paseaban a esa hora por la Quinta de Bolivar.
En cada rescoldo de este lugar, quedaron esparcidos los amores de estos personajes. Una invitación abierta para todos: Recorran este sitio, se encontraran con el pasado que a gritos no renuncia a vivir.
En cada rescoldo de este lugar, quedaron esparcidos los amores de estos personajes. Una invitación abierta para todos: Recorran este sitio, se encontraran con el pasado que a gritos no renuncia a vivir.


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